sábado, 26 de marzo de 2011

¿Está cautivo?




¿Está cautivo? ¿Se somete
renuente al abrazo de ella? A las garras de terciopelo
que resbalan por su piel dolorida, al pelaje
que seduce su cuerpo (lampiño). Cierra los
ojos. Es
el mártir cristiano desmayado en la arena
el eterno asceta en el desierto
        con estigmas en las manos. Es
su hijo púber, su hermano, el antiguo
emperador de piedra que la va
a desollar viva. Satanás
de pie ante su aquelarre mientras ella teje
alrededor su docena;
                                     se recuesta
en la columna de mármol, roto
                                            San Sebastián
herido por flechas que ella no reconoce.
¿Acaso él distingue
la muerte del deseo,
                                     la pasión de la inmolación? La cola de ella
le golpea los flancos, sus gruñidos
le sacuden el cerebro. Ella sonríe, se inclina

para él, y alza la grupa.




Versión en castellano de Sandra Toro

©DIANE DI PRIMA (LOBA, Penguin Books, 1998).