viernes, 8 de abril de 2011

GINEBRA

Pasan como un segundo/ se han
llevado mi belleza.

débil crece mi cabello, la línea
de mis pechos/ se perdió.


¿Podés entender, amado? No fue
tu vacilación sino el sabor de tu lengua
cuando tropezaste
                                 & las estrellas chocaron
a tu alrededor.      Berilo.
                                              La copa
en la llama.           No pude buscar
el camino hasta vos, nada más
                                      el camino hasta Mí.

Y el camino hasta Mí que buscaste
                                                        no sirve para que yo
te encuentre, vagabundo
                                             planetario.



Ah para mí
incluso cuando te detuviste
                                 al borde de la vergüenza
para mí eras dorado
                         dorado.
Renunciar al patíbulo.

                            no era para mí.


Para vos es dado
                buscar lo otro / para mí
la perfección. La complitud.
                El círculo
fuera del cual no puedo dar un paso.
                El fuego negro de tus faltas
me consume.
                Somos eternos.



Hemos jugado el tiempo extra / hemos
pagado. Hemos hecho
nuestro propio tiempo, amado. Nuestro propio tiempo.
No vuelvas a detenerte en este borde, no sea que pase
      de la tierra
incompleta & hambrienta
combada como un fantasma amarillo.
Vení, saltá a la luz / la aureola
                                                      me rodea
Sé mi corona o mi horca.           La hoguera
en Montségur.
Pues más dulce que la vergüenza
es el fuego.








Versión en castellano de Sandra Toro


©DIANE DI PRIMA (LOBA, Penguin Books, 1998).


























* Ciertas variedades de berilo han sido consideradas gemas desde tiempos prehistóricos. Reconocidas por su belleza, en la Biblia (Ezequiel 6:45) se describen las ruedas del trono de Dios como con apariencia de «reluciente berilo». El berilo verde se llama esmeralda, el rojo bixbita o esmeralda roja, el azul aguamarina, el rosa morganita, el blanco goshenita. Otras tonalidades como verde amarillento para el heliodoro y el amarillo miel son frecuentes.