domingo, 10 de julio de 2011

Me llaman ebria, aunque no bebo ningún licor...

Sólo su néctar; y mi mente tambalea.


A los pies de la consorte de Shiva me siento día y noche 


mareada con los vinos de la tierra, pero no embotada.


El huevo cósmico flota en el elíxir de su Gozo.


Ella entrega al nacido-de-lo-bajo, no me apartaré de su lado.


Virtud, ignorancia, acción, sabiduría -- esas drogas engañan.


Pero cuando bebes Su vino, quedas desafinado


Y el Divino Bardo te ama: ella te sube a su regazo.















DIANE DI PRIMA (de "Loba", Penguin Books, 1998) 
(Las versiones en castellano son mías)








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