jueves, 7 de abril de 2011

Y ELLA A TRISTÁN



1.

Oh no es al bosque

donde te llevaría. Si nos dan caza

que sea entre las estrellas.


Que  nuestro itinerario sea salvaje & calmo.

Oh no permitas
                       que abandonemos el refugio




2.

Pero para vos el camino no conduce
Más allá de la nigredo.
                                        El ciervo descuartizado
en la espesura & los sabuesos
sobre sus entrañas. La noche oscura del alma
              que amás.
He aquí el sacrificio. Por el que desde la juventud
        te ungiste los cabellos
tu renguera
              de la que estás tan orgulloso. Tu sonrisa torcida
Nigredo. El bosque negro

                                              & los perros mudos



No amás
                  mi plata, sino su ausencia.
Esta es la vigilia.     & ahora dormís en la caldera
Cuando deberías vigilar.
                                              Cuando deberías vigilar.



Me voy en un rocío de estrellas.











*N. de la T:  La nigredo es la primera de tres fases en la transmutación de la materia, según la alquimia. Asociada a la putrefacción, involucra una disolución en la materia prima, para la generación de otra superior (el oro). Se ha asociado la nigredo al planeta Saturno, al elemento plomo y a la Luna Menguante, que es la fase lunar donde se empieza.






Versión en castellano de Sandra Toro


DIANE DI PRIMA (LOBA, Penguin Books, 1998).















miércoles, 6 de abril de 2011

LA LOBA EN MAYO




Sin embargo, ella lo sabe, nadie la amó suficiente
      ni puede
nadie atisbó el abismo azotado
     por los vientos, los árboles
     doblados o rotos en la tormenta
el aullido
     del fantasma en carne viva sobre el horizonte
   lleno de  polvo, ni vio
la gracia de sus manos al acariciar las astillas de amatista
     ella lo sabe
nadie adivinó la afirmación
     c/la que
ahora porta las marcas del amor, los golpes
     como joyas sobre los pechos
envejecidos, el fuego secreto
     el calor blanco
     en las grutas vírgenes de cuyas aguas
nadie bebió.
                          Luz líquida y azul
derraman sus ojos marrones
                                                            su gran cabeza
se inclina para ocultar los sueños que no cambiaron
bajo cientos de amantes. Ella espera a
aquel-que-puede-ver-detrás-de-los-disfraces, ella unge
sus miembros dóciles, de 16 años
                                                                       cepilla

su cabellera espesa . . .













Versión en castellano de Sandra Toro


DIANE DI PRIMA (LOBA, Penguin Books, 1998).











martes, 5 de abril de 2011

¿En el sueño de quién...


¿En el sueño de quién
rogó que la perdonaran y en el de quién
murió sola?

¿Por quién se inclinó como la maleza
bajo el mistral; quién la encontró
junto a los sicomoros?

¿Y quién la levantó de la calle, quién
la compró en una subasta; en la visión
de quién la ataron a un bote vacío?

Por quién brilló
inmoral / en su vestidura élfica

¿Quién arrancó los envoltorios o la capa, quién
le enseñó la vergüenza; quién fue condenado

a andar, como ella, en cuatro patas?











Versión en castellano de Sandra Toro


©DIANE DI PRIMA (LOBA, Penguin Books, 1998).


















lunes, 4 de abril de 2011

¡GUARDAVIAZ!




Si otra vez te paraste enmarcada por la ventana
        & el vidrio
apenas reflejó las olas de una
        Bahía distante.
                                  Sin niebla de
        horror ni de pasión ni
        de culpa.          Con el aullido de los espíritus-zorros
en el cañón sin límites.    Si te paraste
en un puente, muda, desarmada
si los que parloteaban en los árboles altos
                                              eran monos
o ranas-toro cantando mientras la niebla
ocultaba a la luna.
                         Si pudiera recobrar
la inocencia de la plata de tu brazalete

         nos detendríamos
         solo para escuchar los pasos
         te acostaría
         en ese borde
donde la lujuria es ceniza / & el deseo
pone hueso contra hueso.

                                                Señora, ¿quién sos?
¿Por qué me lamento
durante horas en jardines pintados donde drogas fragantes
deben haber aguzado nuestros sentidos?








Versión en castellano de Sandra Toro

©DIANE DI PRIMA (LOBA, Penguin Books, 1998).











domingo, 3 de abril de 2011

LAS TRETAS: un cuento de coyotes


   A veces levantás la trampa &
corrés con el metal entre los dientes,
   A veces es mejor arrancarte la pata
a mordiscos.
   En ese caso hay que tener en cuenta
el rastro de sangre.
   A veces es mejor no comer
por semanas, la carne está envenenada,
y hay que esperar
   sabiendo que las criaturas no son
constantes, que olvidan. O se van.
Esto es difícil de explicar
a los cachorros.
   Seguí en la dirección del viento, pegada
al agua; viajá con la niebla espesa
o la oscuridad de la luna.

   Después vendrán tiempos seguros
para congregarnos en la nieve
   bajo los gigantescos árboles secos
& que cada uno sea una llama,
   una ofrenda a la luna.
   En esos tiempos no es necesario
cantar.





Versión en castellano de Sandra Toro


DIANE DI PRIMA (LOBA, Penguin Books, 1998).











sábado, 2 de abril de 2011

¡Oh, Lil!..


¡Oh, Lil! Me prometiste los secretos del hongo & del helecho
la lengua élfica de los musgos, me juraste
que iba a escuchar a tu sangre cantar y me llevaste a los camposantos
donde huesos azules bailaban con la radio de los motociclistas
inmersos en un lago turbio adonde no
pude seguirte. Me prometiste
tardes perfectas y eternas en las que el bosque se pudre lento
y la casa se desintegra
a la luz declinante de las secuoyas, pero me dejaste
apenas c/ el destello rojo de la carne entre los dientes
el destello rojo de tus labios pintados c/ sangre de liebre & ciervo
en tus encrucijadas oscuras y asesinas




 Ã



Estoy mordiendo la correa. Estoy urdiendo
un plan para salir de tu jaula, Ma Lilith,
cavando un túnel, trepándome a los muros
ayunando, conspirando, haciendo oídos sordos
a las canciones con las que me hacés dormir.
No soy tu mujer:
ni Olympia, ni Augusta, ni Leonor
de Aquitania, no: tengo tu
aguijón en mi carne, pero me lo llevo
conmigo, a otra parte.














Versión en castellano de Sandra Toro


DIANE DI PRIMA (LOBA, Penguin Books, 1998).




























viernes, 1 de abril de 2011

Helena en la muralla...



Helena en la muralla
ni real ni eidolon,
cantó, brilló como caparazón
de tortuga, como corazón
de nácar, como viento
en los abetos del norte:

       esgrime el poder de la llama
       contra la llama, lo que resuena
       negro en la luz parpadeante
       rueda ínfimo en la tormenta

       esa es tu defensa
       contra mí


1.

¿Peto de ópalo, tienes? ¿Y escudo de ónix?
tu mano
ha de tomar mi mano, exprime
este pecho blando aún, pero lleno de leche, y bebe

la Fuente de la Vida como un veneno, muere por él
volando para siempre de los verdes hipnóticos
que susurran en mi pelo negro, usa al dios
para ocultarte del Dios,
                                           CÁNTAME

OTRA VEZ a tus hijos, colma sus oídos
c/ mi alabanza
                            en el anhelo de detener sus corazones
de alzar puertas: de roble, hierro o mirto
que yo no pueda atravesar

sin embargo, espectro, eidolon o mujer
recorro esa muralla, el viento
lleva la noche de mis trenzas por las cuevas
& huecos de tu carne; y tú silbas
tú gimes como las cañas.



2.
Las puertas son de hierro c/ adornos de rubí
y cuatro torres en las esquinas, camino
del norte al este; tiro de la mañana
la arranco ensangrentada de la tierra que puja

y gritamos; de dolor & de triunfo/ las estrellas
por fin se ocultan ¿esto es
un sacrilegio? Sostengo en alto
al amanecer sangrante que chilla
gime la tierra, y grito: profana
trinidad, Hécate & la de triple-rostro caminan
del este al norte

envuelven en mi toga de plata al bebé
que tiembla sin amor. . . .


esta es la historia de Helena.






* eidolon (en griego «ειδωλον»; imagen, fantasma, aparición), según la mitología griega y la teosofía, es una copia astral de un difunto. Los antiguos griegos imaginaban el eidolon como un doble fantasmal de la forma humana. Los teósofos lo ponen en relación con el perispíritu, el doble astral y el kamarupa.




Versión en castellano de Sandra Toro


DIANE DI PRIMA (LOBA, Penguin Books, 1998).